miércoles, 30 de enero de 2008
Viviendo al límite
viernes, 18 de enero de 2008
Luces del Calaverón
Sobre una de las colinas de Soria discurren las calles del Calaverón como meandros de un río. Las ruinas reconstruidas de una antigua muralla cobijan hoy del frío –sin demasiado éxito- a los que se atreven a cruzar de buena mañana el parque de Santa Clara. Abigarrado paso por delante todos los días, de camino al trabajo. Aunque en el extremo sur -Soria es demasiado pequeña para contener extremos- las heladas son habituales. El barrio está en alto y eso se nota, un mapa de cuestas y ángulos obtusos que se elevan sobre los límites de la ciudad y el abrazo inasible del río Duero.
Desde mi ventana, al fondo, el linde norte queda coronado por la Iglesia del Mirón. Más allá, la sierra de Oncala, todavía tocada por las nevadas recientes. A la izquierda, difuminadamente oculta, Urbión espera, donde la Laguna Negra probablemente yace también blanca.
Un día de luz neutra, sin transcurrir de las horas, sin transcurrir de las sombras, en el Calaverón. Pronto caerá la noche y traerá sus sombras artificiales.
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